¿Más yucateco que el chile habanero?

Chile habanero

Cómo se reconoce a un yucateco.

Cuando estoy fuera de mi tierra –lo que no te deseo ni de chiste, ninio – y quiero detectar a un yucateco en un restaurante, no me fijo en las cabezas, ni en el habla aporreada porque una se puede engañar; yo puro mirar hago para ver quién pide su habanero con las comidas. No falla, porque sólo los yucatecos somos capaces de aguantar los trecientos mil unidades de picor en la escala Scoville que hacen de este chile uno de los cinco más picantes del mundo. Por eso cuando Turix me dijo que el habanero no era de Yucatán se me subió el wah; y cuando aseguró que lo de “habanero” no era de La Habana sino que era “Javanero” de Java, casi me lo escabecho. Menos mal que me aguanté porque viéndolo bien si el chile habanero es tan yucateco, ¿por qué su nombre viene de allá, de donde son los cantantes y no del maya, como el chile maax, o el xcat-ik?

Se han escrito parrafadas sesudas para desentrañar el misterio que envuelve el origen de este chile que, si no nació aquí, lo hemos adoptado como a un hijo biológico al punto que hoy por hoy no hay platillo regional que se respete que no vaya acompañado de su chilito, entero o picadito en jugo de naranja agria.

Resígnate: el habanero no nació aquí. Es más, y esto no lo vas a creer, los primeros rastros arqueológicos del chile habanero no están ni siquiera en México, están en Perú; y se supo porque en 1969 el arqueólogo Thomas Lynch encontró en los Andes un tambache de restos vegetales donde había un chile habanero que tenía que ser muy bueno, porque estaba allí desde el año 6,500 antes de Cristo. Así que no habían terminado de cruzar el estrecho de Bering los primeros americanos y ya el habanero estaba causando estragos en las gargantas prehispánicas. Dicen que nació en algún lugar de la selva amazónica y que de ahí llegó al Caribe y después a México.

Se sabe que cuando Colón se encontró con este mundo sin estrenar ya los taínos de Las Antillas consumían chile y hasta Diego de Landa, el fraile que quemó la memoria de los mayas, escribió sobre esa “pimienta” con la que condimentaban sus comidas. Así que el chile está aquí desde antes de la conquista; lo de “Habanero” viene de los comerciantes españoles que lo conocieron en La Habana y en uno de sus viajes lo trajeron a Yucatán. No se sabe qué día fue pero cuando se descubra lo declaramos Fiesta Nacional (por lo menos en Yucatán) y le hacemos un monumento, no a los españoles que traían espejitos sino al gran chile habanero, para ver si la próxima vez que lleguen a estas playas como los hermanos Pinzones, no se les aplaca el garbo de conquistadores, ni se les escurre su calzonera azul pavo después de darle un buen mordisco al chile habanero de Yucatán.

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