Julio…maare tú, se fué el año, ¿masinó?

Donia way carga a su boxito

1 de julio. Escena patética bajo el sol yucateco en las playas de Progreso

En el mar, la vida es más sabrosa, en el mar, te quiero mucho más… y debe ser cierto p’urux, porque no es sino que lleguen las primeras brisitas de julio para que me entre esta comezón de irme a Progreso a comer cremita de coco arrullada por el vaivén de las olas y el canto de las palmeras mientras me dejo llevar al mejor de los mundos posibles linda hermosa, te hablo de mi Yucatán que ha estado aquí desde los tiempos del meteorito; este Yucatán del alma que me enamora en el mar de Chelem, me embelesa con su legado milenario, me cautiva con el carinio del pájaro azul y me deja ateperetada con sus calores y con el ardor cerrero de un habanero que verdea sobre el salbut y el tinkinxic. Hablo de mi Yucatán señoras y señores, la tierra de Nachí Cocom, de Abreu Gómez, de Castro Pacheco, de Carrillo Puerto y de un tal Cholito Chenbech que veo que se está rascando el tuch mientras lee la revista Way  aquí en las playas de Uaymitún.

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