Cómo reconocer a un convenenciero

Como reconocer un manipulador

Donia Way explorando el cenote sagrado de Chichén Itzá… con un convenenciero.

Maa chiquita, tienes que ponerte xux con tus amigos porque a lo mejor tienes achocado a un convenenciero y no te has dado ni cuenta… ¡hasta puede ser tu ich!, ¿a lo viste? No te dejes linda hermosa, que el convenenciero puro tornar y virar hace con tal de que hagas lo que él quiere. Echan sus mentirotas y engañan con tal de hacerte ver necesitas de él. Y lo peor es que les vale un cacahuate a quién le dan flit en el proceso.

Atiende tu juego ninia, porque cuando lo descubres, te da la vuelta y dice: “me estás malinterpretando”. Y termina haciéndote sentir insegura de tus propias verdades, ¿ya te fijaste? Y es que el manipulador convenenciero se siente contento cuando te ve ateperetada.

Si te dice que estás como loca entonces apártate, que tu amiga además de convenenciera es tóxica, porque se ve que lo que quiere es hacerte daño confundiéndote y echándote la culpa en que le descubriste su juego, ¿jah? También puede decirte que eres demasiado sensible, para que te aturdas. No te dejes, linda hermosa porque las personas sensibles como tú, que son amables y se preocupan por los demás son las víctimas preferidas del convenenciero. Por eso te doy un consejo: fíjate más en lo que hace que en lo que dice, sobre todo si dice que no le gusta la discusión ni el melodrama. ¡Mentira! Allí es donde le gusta estar, así que a tu convenenciero no le creas nada de lo que dice, por más bonito que hablotee.

Has como mi comadre Honorita que cuando agarró y le preguntó de frente a Carmelita que por qué era tan convenenciera y manipuladora, ella le contestó: “no es cierto, lo que pasa es que tú piensas demasiado las cosas”, que es lo que siempre dicen los convenencieros cuando los descubres. Entonces Honorita la fulminó con una mirada cargada de chile habanero y  le dijo: “Fó”, volteó su cara y remató: “¡Arredovaya!”.  Una palabra yucateca que ya casi no se usa, pero que da a entender todo el asco y el desagrado que le tiene uno a la gente manipuladora y convenenciera.

 

 

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1 Respuesta

  1. Ileana dice:

    ¡¡Soy convenenciera

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