Yo me quejo, tú te quejas, nosotros nos quejamos

queja-en-Yucatán

Boxito yucateco se queja de la vida en general

¿Nosotros? Nosotros me suena a batallón, ninio, porque una cosa es que te quejes del trancazo que te diste y otra muy distinta es que vayas por la vida chillando más que tus alpargatas en la vaquería, mi p’urux. Si tuviste una calamidad o te apachurraste tu dedo cuando azotaste la puerta la queja es hasta saludable para que liberes la carga de dolor de esas cosas de la vida que se te salen de las manos, ¿a lo viste?, pero si te andas quejando por todo y vives más tiempo lamentando tu suerte que buscando soluciones es que no estás contento, y abre el ojo lindo hermoso, porque a lo mejor te sientes culpable y quieres demostrarle a todo el mundo que no lo eres, que eres una pobre víctima y te muestras como una persona que sufre una barbaridad para que los demás no veamos tus errores. Pero yo me doy cuenta y sé que todo ese teatro es para manipular y sé que te resulta, ¿jah?, pero si te ponemos atención, casi siempre es porque te achocas tanto con tus lamentos que lo único que queremos es que te quites de encima. Si sigues así nunca vas a vivir la vida ni vas a resolver lo que te hace tan quejoso, porque de tanto que la repites la queja se te vuelve un estilo de vida y ya lo único que haces es acechar todo lo malo que hay en el mundo porque para ti lo bueno no tiene valor.

Máa, yo creo que una mala experiencia te traumatizó así que supéralo, p’urux, que todos te queremos como eres pero nos estás dando flit con tanta quejadera. Ya no sabemos qué hacer, y si te decimos lo insoportable que te has vuelto, te vas a poner feliz porque buscaste un nuevo motivo para andar por la vida quejándote y con el wah retentado.

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