“Asentar” en Yucatán

Asentar en Yucatán, una palabra con personalidad múltiple

Dejando la guayabera asentadita…con todo y boxito, ¿jah?

Asentar

Por mucho que se diga que “asentar” significa poner o dejar una cosa en un sitio de tal forma que quede firme como hicieron los mayas, que asentaron sus pirámides en Chichén Itzá sabiendo que no hay nada más firme que esta laja yucateca, el tal verbo transitivo en Yucatán adquiere personalidad múltiple porque acá, en trance de casamiento por lo civil, por ejemplo, tu boxito te puede pedir frente al escritorio del juez: “asienta tu rebozo en la silla, ninia”, para indicar que pongas algo en un lugar. Con las mismas tú puedes asentarlo y preguntar: “¿Y tú dónde vas a asentar tu sombrero, p’urux?”. Él puede volver a usar el verbo para señalar que va a inscribir o anotar: “Lo vo’a poner aquí alado, para asentar mi firma en el acta, linda hermosa”; y tú, viendo esa guayabera chenpó, fiel espejo de una soltería desastrada y negligente, usas la palabreja para sugerir que planchas algo por encimita, que lo alisas sin mucho detalle: “Ya arrugaste tu guayabana, ninio, voy a tener que darle su asentadita”.

Al final asientas tu firma, con lo que el matrimonio queda asentado frente a padrinos, familiares y ese tambache de amigos que llegaron en moloch  a celebrar el casorio en una bacanal de jaranas, relleno negro y chocolomo. Todos están contentos boxito; todos menos tú, que sabes que la tal asentadita te la van a hacer, ¡con la guayabera puesta, mi p’urux!

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