La dieta del boxito

gastronoia yucateca

Donia way le prepara a su boxito sus albóndigas yucatecas. ¡Mmm!

Carta de mi boxito a la  nutrióloga

Estimada doctora: La báscula de su consultorio está fallada porque aquí en mi casa la flechita no pasa de los cien kilos. Debe ser que allá me pesé con el sombrero, las alpargatas y el paliacate que me regaló donia Way para hacerme más yucateco de lo que ya soy.

Tengo aquí su plan de dieta, pero me he tomado la libertad de adaptarlo a los platillos yucatecos porque tienen todo lo que usted me manda. Es que a mí la tacita de zanahoria rallada, el huevito sin yema y la sopa de arúgula con trocitos de soya me puede mandar al hospital…al hospital siquiátrico doctora, del trauma que me puede dar.

Usted recomienda que desayune todos los días lácteos, pan, cereales y frutas. Perdone doctora, pero me daría depresión todas las mañanas si no viera en la mesa mis huevitos motuleños bañados con chilmole y guardaditos en esas tortillitas fritas con frijol negro, chícharos y jamón.

Dice usted, y dice bien, que mientras más variedad de alimentos tenga en mi comida voy a tener los nutrientes que necesito. Tranquila, que eso lo resuelvo yo con un buen puchero de tres carnes, que tiene papas, chayotes, camote, nabo y hasta plátano macho, como en mi tierra. Si le parece muy fuerte, de las tres carnes le quito dos, la falda de res y el lomito de cerdo y me quedo con  la costilla, que le da más sabor.

Usted exige que las grasas no pasen del 30% de mis comidas diarias y que le baje a las mantequillas y al queso. ¡El queso, doctora, el queso relleno! Si me quita mi quesito de bola soy como un náufrago perdido sin la esperanza de esa isla de queso dorado, rodeada de kol por todas partes. ¡Piedad, doctora! Sin kol se me puede hasta olvidar hacer el chuk, que aprendí a hacer en esta tierra y que es lo más profundo que lleva el yucateco en su alma de trovador.

Asegura usted que los cereales, las papas y las legumbres deben ser la base de mi alimentación. No nos compliquemos, que ahí está mi querido frijol con puerco que tiene de todo: carbohidratos, minerales, fibra, proteínas y hasta puerco; y si faltaran masa y vegetales, le ponemos su tambache de tortillas y su buena dosis de xcatik pa’ que pique y repique, doctora.

Créalo: con la comida yucateca puedo llevar la dieta que me propone, pero no le quiero mentir: a mitad de semana voy a romperla con mi guiso favorito: el chocolomo. Lleva riñón, hígado, corazón y sesos, pero no se preocupe, que le voy a poner más rabanitos y le voy a aumentar la dosis de chile habanero para neutralizar la grasa animal y hacer del chocolomo tradicional un nuevo guiso yucateco: el chocolomo dietético.

Atentamente, un alma en pena que se ha quedado en esta tierra solo para esperar todos los años el aroma del mucbipollo en el altar sagrado del hanal pixán.

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