El milagroso zapote

maravillas de yucatan

Lorenzo, el hmen del pueblo prepara la poción de zapote para la picadura de alacrán.

Visitando al hmen

Donia Way llega a la casa de don Lorenzo, el hmen del pueblo. Trae en jetzmek al xtupit ode su comadre Anselma que puro gritotear hace….  

—Don Lorenzo, ¿es cierto eso que dicen que el zapote cura hasta lo incurable?
Maa, linda hermosa, de que cura, cura. ¡Y lo bueno es que todo lo del zapote se usa: la corteza, las hojas y la semilla!
—¿Todo?
—La corteza sirve para el tirixtá; pregúntele a donia Dora que vino ayer con retortijones: agarré corteza, la maceré, la cociné, le di a tomar el agüita ¡Y santo remedio, ninia!
¡Way!
—La misma agüita de zapote baja la fiebre.
—¿Y las hojas para qué sirven?
—Para la presión alta: se hierven varias hojas y se toma como té tres veces al día.
Ma’are, le voy a preparar uno a mi p’urux que por cierto, por su problemita de riñones le recomendaron que wichara bastante.
—Mezcla estas semillas molidas con agua y azúcar, ¡y dile que corra porque caminando no llega, ninia!
El xtupito sigue aullando de dolor
—¿Donia Way, qué le pasa al chamaquito, jah?
—Nada, ninio, que lo picó un alacrán y no para de gritotear…¡más pesa’o este chiquito!
—Todos los días dale una taza de la mezcla que te dije y verás como se le va ese dolor.
¡Ma’are, y una sin conocer los milagros del zapote, una de las maravillas que tiene Yucatán!

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