Hamacoterapia: ni obsesiva ni compulsiva

donia way en Yuacatán

Donia way en su sesión de hamacoterapia

Máare, doctor, esta vez le va a tocar hamaquearme con ganas porque ya no puedo con esta preocupación de que algo malo va a pasarme.

Todo empezó la semana pasada cuando le di la mano a Turix, el que vende las marquesitas. No sé por qué me entró la idea de que me había contagiado un cáncer incurable. Hasta me hice todos los análisis y nada, pero seguí con la idea, así que me fui hospital y me dijeron que estaba más sana que una zanahoria, pero estoy seguro que me ocultan la verdad. ¡Hamaquéeme doctor, que me siento enferma! ¿Sabe cómo hago para quitarme estos pensamientos? Me pongo a toser. Sí, mi doc, si toso tres veces se me van los síntomas.

Donia Way obsesiva

Terapia de obsesivos compulsivos

Lo malo es que cuando se me van estas ideas me llegan otras, por ejemplo, voy por Montejo en mi coche y de pronto me da el pálpito de que me están siguiendo. Y cuando no es eso, me entra la idea de que atropellé a alguien y no me di cuenta. Y ahí me tiene usted manejando con un ojo en la vía y otro en el retrovisor ¡Es hasta peligroso, doctor! Sólo se me quita si pongo a funcionar los limpiavidrios por tres minutos. Sígame hamaqueando, porque cuando salgo de mi casa, empiezo a pensar que no cerré con llave. Usted no sabe lo que es eso, doctor; hasta he tenido que regresar para verificarlo. Estoy tan cansado de esto que lo único que quiero es ponerme a reposar en la sala de mi casa pero no puedo porque me incomodan los cuadros torcidos; pero lo que más me preocupa es que a veces me agarra como una ira incontenible y me da miedo que vaya yo a salir a la calle gritando leperadas. Lo único que me consuela es que no estoy solo en el mundo: me enteré que a Camerón Díaz le asustan los gérmenes que puedan contagiarle otras personas; que Steve Jobs comió tanta zanahoria que la piel se le puso naranja y que el ex futbolista David Beckham viste de blanco para hacer juego con sus muebles.
Así que ya puede bajarle a la hamaqueada, doctor: Ya sé que soy obsesiva-compulsiva porque mis preocupaciones son obsesiones, y las mañas para quitármelas de encima son compulsiones, así que si no me funciona la estrategia de quitarle importancia a esos pensamientos y dejar de responder con mañas, vamos a tener que seguir la hamacoterapia con una hamaca de las matrimoniales y dos ayudantes que hamaqueen bien fuerte para lograr que estas obsesiones salgan de mi vida para siempre, doctor.

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