Conociendo la hacienda Temozón

Hacienda yucateca
Donia Way y su boxito gustando la hacienda Temozón

Temozón

Hacienda yucateca

Donia Way y su boxito gustando la hacienda Temozón

-Las cosas son como son y para haciendas yucatecas, la de Temozón, lindo hermoso… ¡fue la más importante de Yucatán!

-Y parece que sigue siendo, donia Way…

-Apareció en los alrededores de Mérida, que fue donde aparecieron las primeras haciendas.

-Déjame ver… Yaxcopoil, Xtepén, Uayalceh, Itzincab … es cierto, todas cerca de Mérida.

-Pero Temozón fue de las últimas. La primera noticia que se tiene es de 1655, cuando su dueño era don Diego de Mendoza, que era hasta pariente de Francisco Montejo, el boxito que fundó Mérida.

-¿Y siempre fue así como se ve?

-¡Cómo va ser! Al principio la hacienda era para la ganadería…puras vacas, ninio. Pero al poco tiempo pasó a cultivar maíz, tabaco, caña de azúcar y palo de tinte.

-¿Y había mucha gente?

-Poquísima. Se sabe que en 1782 había unas cincuenta personas. Pero todo cambió con la Guerra de Castas que se desató en Yucatán en 1848.

-¿Y eso cómo fue donia Way?

-Ese cuento lo dejamos para después porque si no, no acabamos. En esa época Dominga Lara, la viuda de Don José Nicolás Lara, le vendió la hacienda al señor José Rendón Peniche…

-Ese nombre me suena, donia…

-¿Y cómo no? Si lo conocían como el “Benemérito del Estado”, un título que se ganó por haber construido el primer ferrocarril de Yucatán.

-Por Temozón desfila pura gente importante…

-Para que lo sepas, el “benemérito” se la vendió a Carlos Peón Machado, quien después fue gobernador: él fue el que puso la hacienda como está hoy y la volvió la llave de su imperio económico, porque para que sepas, mi p’urux, la fortuna de estos personajes era mucho mayor que la de cualquiera de los multimillonarios de la época.

Hacendado carlos peón

Don Carlos Peón Machado, el artífice de Temozón

-¿Y eso a punta de henequén?

-Ma’are sí. Don Carlos Peón se puso a producir de lo lindo lo único que se producía en Yucatán: Henequén, el oro verde que surtía de soskil a todo el mundo; por eso Temozón, a principios del siglo XX era una hacienda conocidísima, con 6,642 hectáreas, 640 personas, cenotes, grutas y los equipos más potentes de la península.

Temozón sin ton ni son!

-Pero todo lo que sube baja y el 25 de abril de 1908 se desató un incendio descomunal que se llevó todo el henequén y de paso los tiempos de gloria de Temozón.

-¡Hoy la hacienda se ve como nunca, donia Way!

-Así restaurada es una muestra de aquellos tiempos señoriales. ¿A viste la Casa Principal?

-Está en alto…

-Se levanta sobre esa plataforma. Allí están los servicios en un ala, y en la otra el cuarto del patrón.

-Y mira esa chimenea…

-Todavía se conservan la casa de máquinas con su chimenea, el templo en un extremo…

-Y mira!, había hasta estación de tren…

-Si, ninio: queda como testigo de aquellos años del oro verde que tanta riqueza trajo a Yucatán.

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