Daniel Ayala Pérez

Daniel Ayala, el músico de Abalá

Nació en Abalá donde lo picaron los moscos y también el bicho de la música porque a los diez años ya estaba dándole duro al violín. Estamos hablando de Daniel Ayala Pérez (1906-1975), un chamaco al que en lugar de sangre le corrían calderillas y semicorcheas por las venas, aunque su papá no lo entendía porque hay que ver las peleas que tuvo con su hijo cuando, ya más grandecito se fue a Mérida a seguir con sus estudios de música. “Te vas a morir de hambre”, le decía el señor Ayala y hasta razón tenía porque Danielito tuvo que hacer de ambulante, lechero y hasta limpiabotas para pagarse los estudios en la capital. Terco que era, por eso a los veintiún años entró en el Conservatorio Nacional donde se disparó todo su talento porque tuvo como profesores a los mejores: Carlos Chávez le enseñó composición, Silvestre Revueltas lo adiestró en el violín, por no hablar de José Rocabruna, Manuel Ponce, Francisco Contreras, Candelario Huizar y Julián Carrillo, los músicos mexicanos de su tiempo.

Donia way violinista

Donia Way (y Camote, por supuesto), al violín

Antes de los treinta años, Danielito ya tocaba como segundo violín de la Orquesta Sinfónica de México, que dirigía Carlos Chávez; y cuando se graduó formó el Grupo de los Cuatro, con Salvador Contreras, Blas Galindo y José Pablo Moncayo.

Ya hecho todo un músico de armas tomar empezó a componer en serio: “Tribu” estrenado en el Palacio de Bellas artes, es un poema sinfónico con motivos indígenas escrito en la escala pentatónica de los mayas. Fue el comienzo de obras maestras como “La gruta diabólica“, un ballet fantasía para orquesta de cámara, “El Hombre Maya”, estrenada en Washington, en los Estados Unidos donde ofreció un recital de canciones mexicanas indígenas en la voz de su esposa, la soprano Margarita Lagos de Ayala, y dictó una conferencia titulada “La música maya aborigen”. La “Sinfonía de las Américas” Opus.20 y música de cámara exquisita como el “Nocturno para violoncelo y piano” Op.23 compuesto en Mérida y “Yaax U Há”, un poema sinfónico de 1954.

vaporcito yucteco

El caso del vaporcito extraviado

Daniel Ayala fue tan yucateco que en 1940 cuando volvió a su tierra fundó la Orquesta Típica Yukalpetén para que se interpretaran las obras de los compositores yucatecos. Fue uno de los grandes: su nombre está inmortalizado en un edificio del siglo XVII, en el teatro más antiguo de Mérida.

Su última obra fue el “Concertino para piano y orquesta de cuerda” una pieza neoclásica de 1974, compuesta un año antes de su último suspiro en la ciudad de Xalapa, donde había fundado el Instituto Veracruzano de Bellas Artes.

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