Hacienda Pebá

Pebá, hacienda con aire colonial

—Donia Way, ¿esta hacienda también fue henequenera?

—Todas fueron, boxito, ¿por qué preguntas, jah?

—Es que no se ve toda lujosa como otras. Parece que se hubiera quedado en la época colonial.

—Lo que pasa es que muchas de las haciendas al principio, en la época colonial, se construyeron para los oficios de la ganadería y después se usaron también para la siembra y cultivo del maíz.

—O sea, fueron ganaderas y maiceras.

—En la época del henequén las haciendas cambiaron y lo que antes era de estilo colonial, con sus arcos y sus capillas de la época, se volvieron de estilo neoclásico o republicano.

—Dejaron de verse como coloniales.

—A veces cambiaron del todo; otras veces a lo colonial se le sumó este estilo afrancesado, típico de la época, que era el Porfiriato.

—Pero esta hacienda Pebá como que ni le pasó el tiempo ´porque todo se ve como debió ser en la colonia.

Pebá se construyó primero como una estancia donde venían a descansar sus dueños, que seguro eran encomenderos … pero al poco tiempo se convirtió en hacienda maicera y ganadera. Se llamó Nuestra Señora de la Soledad de Pebá.

—La casa principal, la capilla y los corrales están puestos como se hacía en la colonia.

—Es que esta hacienda en particular, con todo y los cambios que tuvo en los años del henequén, cuando se construyeron la desfibradora, las bodegas y la casa del administrador, no perdió el lenguaje típico de la arquitectura colonial.

—Y se le nota: todas las construcciones son sencillas, tiene sus arcos en el corredor frontal y casi nada de decoración.

—Además está la capilla con su atrio, su portada y su campanario.

—Más colonial no se puede pedir, donia Way.

— Pero entremos aquí en la casa de máquinas, que por dentro es muy distinta de lo que se ve por fuera.

—¿Y este espacio?

—Es donde quedaba la desfibradora y velo bien, ninio, porque es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura industrial henequenera que se construyó con madera y lámina.

haciendas yucatecas

Donia Way y su boxito frente a la casa de máquinas de la hacienda Pebá

—Todo se siente armónico y equilibrado, además mira el techo de láminas en niveles, ¡y esos arcos!

—Son arcos trilobulados que reposan sobre esas columnas elegantes de madera.

—Tiene algo especial la hacienda Pebá.

—¡Sabía que te iba a impresionar, mi p’urux!

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