El cenote Chihuo hol

Chihuo hol, “el hueco de la tarántula”

cenotes

Donia Way y el boxito en el cenote Chihuo hol

—Te voy a llevar a otro cenote, ninio. Este queda muy cerca al pueblo de Mucuyché.

—Parece que hay bastantes en este municipio de Abalá.

—No es tanto lo mucho sino lo bellos, mulix. Ya llegamos: es el cenote Chihuo hol y antes que preguntes te digo: significa “hueco de tarántulas” en maya. Chiwoj es tarántula  y Jool es hueco, hoyo

—Hay que tener cuidado, donia. Por algo le pusieron el nombre.

—Por tarántulas no te preocupes, p’urux; debió haber cientos cuando los mayas le pusieron el nombre, pero ya no debe quedar ni una.

—¿Estás segura? Estamos en la selva y cualquier cosa te puede salir de los matorrales.

—¡Mira: es el cenote Chihuo hol!

—Pero todavía  tiene algo de gruta…

—Por eso te digo que es un cenote semiabierto. Una caverna con el techo medio desplomado.

—¡Y tiene bañistas. Vamos, donia Way!

—¿A lo viste? aquí en la orilla el agua te llega a la cintura. Por eso la gente de Mucuyché viene en familia a refrescarse del bochorno.

—Me parece ver a los mayas antiguos haciendo lo mismo en este cenote.

—Es que se mantiene intacto. Si te quedas calladito vas a escuchar los sonidos de la selva. Es más, cuando salgas fíjate bien donde pisas porque en estos cenotes semiabiertos no sólo hay aves sino muchos animalitos…

—¿Animalitos…como un tigre por ejemplo?

—¡No, p’urux! Son pequeñas especies que viven cerca de los cenotes semiabiertos.

—Ya me había asustado, donia Way…

—De todas maneras ponte xux, chiquito, porque también puede haber serpientes…

—Mejor agarra tu basura y vámonos que se está haciendo de noche…

—¡Pero si es mediodía, ninio! Maaa, se me hace que el turismo de aventura no es lo tuyo, mulix…

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