Hacienda Tepich Carrillo o la Casa Vargas

Tepich Carrillo: La Hacienda de Don Julián

Donia way y su boxito en la Hacienda Tepich Carrillo

—Llegamos ninio, es la Hacienda Tepich Carrillo
—¡Qué hermosa hacienda, donia Way! Es imponente con ese ritmo de arcos coloniales en el segundo piso…porque en lo colonial se le nota lo antiguo…
—Comenzó su historia como estancia maicera y ganadera y hoy es un restaurante muy fino y sitio exclusivo de reposo; pero en su época fue una de las más productivas de don Julián Carrillo, quien era dueño de varias fincas y haciendas cercanas a Mérida.
—¿Carrillo y hacendado? El Carrillo que yo conozco es otro, donia Way.
—Con Carrillo Puerto no te metas, p’urux; yo te hablo de este don Julián Carrillo que debió ser un empresario talentoso, porque además de ser hacendado henequero, le prestaba dinero a los comerciantes de Mérida.
—¿En serio?
—Los comerciantes dependían de los hacendados, eso se sabe…
—Lo que yo no sabía era que este Don Carrillo…
—Sí, y entre sus deudores aparecen apellidos de postín como Arrigunaga, Barbachano, Peón, De Regil y otros.
—¡La crema y la nata, donia Way!

—Eran los tiempos dorados de Yucatán, lindo hermoso. Para que sepas, debieron existir unas mil haciendas, entre pequeñas, medianas y grandes.
—¿Y cuáles fueron las más importantes, donia?
—Yaxcopoil, Xtepen, Lepán, Uayalceh, Temozón, Mukuyché, Idzincab, Xkanchakán y San Antonio Sodzil; y todas están al sur de Mérida, porque era de las zonas privilegiadas para el cultivo del henequén.
—Tener una hacienda era como ganarse la lotería…
—Más, chiquito, más. Por algo fue una de las clases sociales más ricas de México en la época del Gobierno de Porfirio Díaz.

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